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Cirugía Videoasistida
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Estamos en el siglo XXI. Cada vez se utiliza menos la cirugía convencional, con grandes incisiones, para la solución de la mayoría de los problemas ginecológicos. El advenimiento en las últimas décadas de la cirugía videoasistida con sus variantes (videolaparoscopía e histeroscopía), permiten la solución de la gran mayoría de patologías quirúrgicas con cirugías ambulatorias.

Estamos en el siglo XXI. Cada vez se utiliza menos la cirugía convencional, con grandes incisiones, para la solución de la mayoría de los problemas ginecológicos. El advenimiento en las últimas décadas de la cirugía videoasistida con sus variantes (videolaparoscopía e histeroscopía), permiten la solución de la gran mayoría de patologías quirúrgicas con cirugías ambulatorias. Este concepto actualmente se entiende como cirugía mínimamente invasiva.

La ginecología ha sido una de las especialidades que más ha cambiado gracias a estas técnicas, permitiendo que la gran mayoría de trastornos ginecológicos quirúrgicos se solucionen por esta vía.

Mediante la HISTEROSCOPÍA  lo cual consiste en una endoscopía a través del cuello del útero, se pueden solucionar las patologías que afectan la normalidad de la cavidad uterina(como pólipos, miomas submucosos, sinequias, tabiques uterinos) sin necesidad de ninguna incisión, y en forma ambulatoria, con el adicional beneficio que estos procedimientos se pueden realizar sin necesidad de anestesia general, sólo con anestesias regionales, lo que acelera aún más la recuperación.

La HISTEROSCOPÍA DIAGNÓSTICA es una endoscopía con un endoscopio mucho más delgado, que permite diagnosticar más finamente la normalidad o anormalidad de la cavidad uterina, sólo con anestesia local.

La VIDEOLAPAROSCOPÍA es un procedimiento quirúrgico mínimamente invasivo mediante el cual ya no se requieren las grandes incisiones del pasado, sino que mediante el uso de endoscopios especializados y con mínimas incisiones se pueden solucionar la casi totalidad de trastornos ginecológicos quirúrgicos benignos. Por este medio se pueden extraer quistes ováricos (no importa su tamaño),miomas (o fibromas), endometriosis, adherencias abdominales, ligaduras tubarias, solución del dolor pelviano crónico, reanastomosis de las trompas en el caso  de querer restaurar la fertilidad luego de ligaduras tubarias, y hasta extirpar el útero si fuera necesario.

 

 

HISTEROSCOPÍA: Ya que el útero es una cavidad, el diagnóstico y tratamiento de sus trastornos se puede realizar colocando un endoscopio en su interior. En esto consiste la histeroscopía, que es tanto el diagnóstico de ciertas patologías (por ejemplo, aquellas que causan sangrado excesivo, anomalías congénitas del útero, aborto recurrente, adherencias o sinequias intrauterinas), como el tratamiento de las mismas. Mediante este procedimiento hoy extraemos pólipos, miomas, y normalizamos la cavidad uterina en casos de tabiques o adherencias dentro del útero. Es cada vez más utilizado en casos de sangrado menstrual excesivo, para solucionar estos trastornos sin tener que recurrir a la histerectomía (extirpación de todo el útero).

 

PATOLOGÍAS QUE CAUSAN SANGRADO EXCESIVO: A menudo, existen trastornos anatómicos en el útero que causan sangrados menstruales en exceso, a menudo llevando a las mujeres a la anemia, o a sangrados que interfieren en lo cotidiano. Las patologías definidas suelen ser: pólipos uterinos, miomas (o fibromas), hiperplasias endometriales (crecimientos excesivos del endometrio), adenomiomas.

Históricamente (y en algunos lugares aún hoy se practica), la solución habitual era extraer el útero (histerectomía), que realizada en forma tradicional (incisión tipo cesárea) significa 2 a 3 días de internación retorno laboral a los 15-20 días, y a la actividad física a los 30 días.

Estas patologías hoy se solucionan mediante la histeroscopía (extirpando las patologías por dentro del útero, sin incisiones, con un endoscopio especializado), o videolaparoscopía para lesiones más grandes, o que requieran soluciones más extensas, pero sin recurrir a la cirugía tradicional. En otros casos, no hay lesiones identificables dentro del útero pero los sangrados menstruales son aún excesivos, siendo más frecuente esta sintomatología después de los 35-40 años. Mediante la endometrectomía, que se realiza por histeroscopía, se puede extraer el endometrio sin necesidad de extraer el útero, permitiendo la solución de estos trastornos sin grandes cirugías y vuelta a la actividad laboral en forma rápida.

 

PATOLOGÍAS QUE CAUSAN ESTERILIDAD: Existen trastornos en el útero, las trompas o los ovarios que impiden la posibilidad de lograr embarazo.Muchas de ellas pueden ser solucionadas mediante cirugía mínimamente invasiva, logrado buenos resultados y embarazos espotáneos, evitando en muchos casos tener que recurrir a tratamientos de fertilización asistida.

·         Adherencias anexiales: Consisten en láminas de tejido que mantienen pegados a los órganos, generalmente como consecuencia de infecciones pelvianas, o de cirugías abdominales. Estas suelen a veces causar dolor por la tracción de las mismas, o bloquear la salida de las trompas, y a menudo impiden el encuentro espermatozoide-óvulo por ser simplemente una barrera, y mediante la restauración de la normalidad anatómica mediante la videolaparoscopía se alcanzan excelentes resultados en estos casos.

·         Endometriosis: Es una patología compleja, que causa dolor pelviano e infertilidad. Es el depósito de endometrio (que normalmente está sólo dentro del útero) fuera de su lugar habitual, en los ovarios, peritoneo, trompas, intestino, causando inflamación crónica, lo que conlleva dolor crónico, dolor en las relaciones sexuales con cierta frecuencia, e infertilidad por disminuir la calidad de los óvulos o por bloqueo mecánico de las trompas. La videolaparoscopía es hoy el procedimiento de elección para restaurar la normalidad anatómica, y solucionar el dolor pelviano, y en muchos casos para la restauración de la fertilidad en los casos en que está dificultada por malposiciones o bloqueos.

 

QUISTES DE OVARIO: Son cavidades llenas de líquido que en ciertas ocasiones se presentan en los ovarios. Los llamados “quistes funcionales” son estructuras que aparecen y desaparecen en los ciclos menstruales, o a veces duran algunos meses pero eventualmente desaparecen; éstos no necesitan tratamiento en general. Cuando éstos no son funcionales, y persisten y crecen, o son de otra naturaleza (endometriomas, quistes sebáceos o teratomas), es necesario extraerlos. La videolaparoscopía permite hacerlo con mínimas incisiones  y en forma ambulatoria, con el conocido beneficio de esta técnica. En general no importa el tamaño del quiste, todos pueden ser tratados mediante esta vía.

 

HISTERECTOMÍA: Es una de las cirugías que históricamente se han realizado con más frecuencia en la ginecología. Consiste en extraer el útero, en general cuando existen miomas voluminosos o sangrados excesivos en la mayoría de los casos. La realidad muestra que este procedimiento se está realizando cada vez con menos frecuencia, ya que muchas de estas patologías se pueden realizar con procedimientos menos radicales. Pero existen situaciones en que no hay otro remedio que extraer el útero, procedimiento que casi siempre se realizaba mediante cirugías clásicas con grandes incisiones. Actualmente se extraen por videolaparoscopía, con menos tiempos de internación y recuperación, menos dolor y sangrado. Es importante saber que el cuello del útero tiene importancia en el sostén de la vagina, y en las sensaciones de la mujer durante la relación sexual, por lo que desde hace  bastante tiempo se ha desarrollado la histerectomía subtotal, que no extrae el cuello del útero (esto sólo se hace cuando el cuello está sano, mediante PAP normales), lo cual a pesar de extraer el útero no aumenta el riesgo de prolapsos futuros, y no disminuye la sensibilidad local.

 

CIRUGÍA PARA RESTAURAR FERTILIDAD: Los casos de infertilidad debidos a endometriosis o adherencias pelvianas pueden ser restaurados mediante la videolaparoscopía con excelentes resultados, a menudo sin necesitar tratamientos de reproducción asistida.

Cuando una mujer ha tenido ligadura tubaria, y un tiempo después desea nuevamente lograr embarazo, las alternativas son: realizar una fertilización in vitro (FIV), o la reanastomosis tubaria (unirlas nuevamente); este último procedimiento antes se realizaba con microcirugía, e incisiones tradicionales (tipo cesárea); actualmente se realizan con videolaparoscopía, con iguales resultados a la microcirugía, pero con el beneficio de la mínima invasividad y rápida recuperación.


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