Novedosa técnica permite incrementar las chances de embarazo

Novedosa técnica permite incrementar las chances de embarazo
2015-02-02
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Novedosa técnica permite incrementar las chances de embarazo

Un 17 % de los embarazos se interrumpe al implantarse en el óvulo embriones genéticamente anormales. Sin embargo, una técnica permite analizar los cromosomas y seleccionar los más sanos, aumentando las chances de embarazo.

Se estima que 1 de cada 8-9 mujeres tiene dificultades para concebir. La cifra se repite en general en todos los rincones del mundo, salvo lugares en los que las tasas varían por cuestiones ambientales. De quienes padecen infertilidad, el 35-55% tiene chances concretas de lograr un embarazo a través de un tratamiento de alta complejidad", asegura el Dr. Fernando Beltramone, especialista argentino en Ginecología y Obstetricia, en Medicina Reproductiva (Samer) y en Cirugía Video Asistida (Sacil), para quien "las técnicas disponibles actualmente han posibilitado lograr un incremento notorio en las chances de concebir, y los avances que se siguen produciendo nos permiten aseverar que el área de fertilidad seguirá generando sorprendentes novedades en los siguientes años".

Beltramone reconoce que ningún programa de reproducción ofrece una chance de éxito de 100% y que la mejor tasa efectiva de fertilización en el mundo alcanza el 75%, utilizando todos los avances disponibles en la ciencia. El promedio general de efectividad está entre 35% y 55% en la mayoría de los establecimientos de gran experiencia.

"¿Por qué no es posible alcanzar una efectividad absoluta?" se pregunta. La respuesta está en las anomalías genéticas de los embriones, que limitan la concreción del embarazo. Según Beltramone, toda especie animal tiene una tasa reproductiva propia a su especie. Por ejemplo, si hacemos Fertilización In Vitro en ratas, cerca del 90% o más resultarán en embarazo. Pero la tasa reproductiva del ser humano es muy inferior a este porcentaje. De hecho, cuanto más alto está en la escala evolutiva determinada especie, más imperfecta es su reproducción.

La Fertilización In Vitro (FIV) implica fertilizar en el laboratorio los ovocitos con el semen del hombre. Cuando se realiza ICSI, se inyecta un espermatozoide dentro de cada óvulo. "La experiencia en este campo nos ha demostrado que entre el 30% y el 70% de los embriones logrados por FIV (con o sin ICSI es igual), son genéticamente anormales. Esto tiene directa relación con la edad. Por esta razón, la tasa de éxito de los tratamientos tiene un límite, y el embarazo no puede asegurarse" comenta.

"Cuando estamos frente a casos de embriones genéticamente anormales, éstos no implantan en la mujer, o lo hacen raramente y se pierden luego de haberse implantado. Esto es lo que se llama aborto espontáneo. Estas anomalías genéticas no implican el nacimiento de un niño con malformaciones, sino que éstas son tan pronunciadas que la pérdida se produce antes o poco después de implantarse".

Pero existe una solución. "Hace 15 años se diseñó lo que se conoce como PGD (Diagnóstico Genético Preimplantatorio), que consiste en sacar un célula, o grupo de células, del embrión (antes de ser transferido al útero), y examinarlas genéticamente para detectar los embriones que no tienen anomalías".

Una vez que se detectan estos embriones "sanos", los mismos son seleccionados y transferidos específicamente al útero de la paciente. Beltramone destaca que la aplicación de esta técnica mejoró sólo parcialmente los resultados en sus primeros años. Pero en 2008 surgió un nuevo procedimiento llamado a-CGH (hibridación genómica comparada en arrays), y el panorama cambió categóricamente.

"Esta técnica de nombre difícil, que tiene por finalidad detectar también la normalidad o anormalidad embrionaria, nos permite ahora examinar todos los cromosomas embrionarios (en vez de 5 o 7 como ocurría con su antecesor) y esto nos da hoy una gran certeza del contenido genético (normal o anormal) de ese embrión" asegura.

El especialista asegura que esta técnica da ahora la casi certeza (tiene exactitud de 95-99%) de transferir los preembriones que son genéticamente normales, lo cual es radicalmente diferente al procedimiento más antiguo.

¿Qué resultados trae el a-CGH?

"Fundamentalmente la gran mayoría de los preembriones que no se implantan son genéticamente anormales. Además, el 17% de los embarazos culminan en aborto espontáneo. Hoy sabemos que de las pérdidas de menos de 8 semanas, el 85% son genéticamente anormales (esto constituye un mecanismo de preservación de la especie preestablecido por la naturaleza). Entonces, el beneficio concreto de tener la certeza de que se transfieren preembriones genéticamente normales, además de evitar enfermedades cromosómicas importantes, lleva a dos hechos: aumento en la chance de embarazo por cada transferencia de embriones; y disminución de la tasa de abortos espontáneos".

Actualmente el PGD con a-CGH en Argentina y en muchos países es una herramienta excepcional, pero Beltramone confía en que en un futuro cercano, será una práctica habitual. "Este año nació en Córdoba el primer niño sano producto de PGD con a-CGH en una paciente con aborto recurrente. Un nuevo hito en nuestra especialidad. Una nueva esperanza en herramientas a disponer".

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